Mostrando las entradas con la etiqueta Noche. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Noche. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de febrero de 2011

Mendigos en Amsterdam


El viento húmedo hacía aún más fria una noche, de por sí poco hospitalaria. Solo y por primera vez en esta ciudad, no lo pensé dos veces y me lanzé a recorrer sus calles. Sin saber muy bien cómo, llegué a un punto en que los caminos se bifurcaban, por dos lados se extedían canales y por otro se accedía a una plaza. Me detuve un segundo, intentando en vano fotografiar una torre en medio de la oscuridad anaranjada por las luces de la ciudad.

Me interrumpe la amable voz de un anciano, de barbas blancas y un ojo desorbitado, que en un inglés bastante mejor que el mío comenzó a explicarme lo que tenía en frente. "Ese es la Munttoren, una de las entradas de la ciudad medieval", contándome un poco su historia y orientándome en la ciudad, añadiendo luego, que vivía en las calles a pesar del frio, pidiendo cortezmente si tendría una moneda que darle. Retribuída la información turística, me despedí dándole las gracias.



Continué mi camino hasta detenerme en la desierta Plaza Dam, donde se me acercó un sujeto unos 40 años, diciendo algo en neerlandés que no comprendí. Peguntando acto seguido de dónde era, si era primera vez que estaba en la ciudad y que había venido a hacer. Sacando a colación a Salas y Zamorano, como queriendo lograr cierta complicidad, me cuenta que es refugiado serbio que arrancó hace unos 10 años de Kosovo, donde las milicias albanesas habrían asesinado a toda su familia, habiéndose salvado solo por hablar albanés y hacerse pasar por uno de ellos. Pidiendo por cierto, una moneda él también, luego de aclarar que vive en la calle de manera ilegal pues se le acabó la condición de refugiado y no tiene trabajo.

Sin salir aun de mi asombro y dudando seriamente si volver a detenerme a fotografiar algo nuevamente, continué raudo mi camino ...

sábado, 14 de marzo de 2009

Desvaríos

Cae la noche rápidamente sobre esta ciudad. Cómo van cayendo velozmente las hojas del calendario, y como las ideas van cayendo en el olvido. Imágenes que se suceden. La tranquilidad de siempre en torno. Más de alguna frase cliché se me viene a la mente.

Extraña época esta. El invierno ya casi no se recuerda, luego de la llegada vehemente del sol, pero el frío aún no se va. Salgo a caminar, a deambular por el barrio, viendo puesta en práctica las añejas ideas modernas de los años '30. Disfruto de la comodidad del anonimato, y las ancianas me saludan. Me siento como si hubiese caído de lo alto desde ninguna parte. Cual si no pertenesiese a lugar alguno, y hubiese aparecedio un día delante de estas gentes, sin recordar de donde vine.

Heme aquí, pensando muchas cosas al mismo tiempo. Mirando por la ventana. Comiendo Nutella. Escuchando a Los Jaivas luego de años, y llegando a conclusiones irrelevantes. Cómo cuando en luego del climax de la crisis financiera de la tienda alba, los hinchas recibieron con los brazos abiertos la "desnaturalización" del Club, y me pregunté: ¿será que lo único que nos une a nosotros los colo-colinos es un odio profundo hacia la Universidad de Chile?

Sólo así me pude explicar, que con la esperanza de seguir derrotando (como de costumbre) al chuncho rival, fueron capaces de entregar felices el Club a las fauces del capital financiero, como si fuera una empresa, un servicio, un producto de consumo; y siguen felices viendo el fracaso permanente del plumífero, mientras el Club permanece cautivo de una empresa que enriquece a empresarios hinchas de otros clubes, en una flagrante traición a los valores fundacionales de Arellano y compañía.

Ahora, me pregunto ... - pues insisto en la costumbre de preguntarme muchas cosas, y responderme bien pocas - ... ¿como puede haber cumplido 100 años el futuro y el culto a la vida contemporánea? Por acá lo pregonan en distintos lugares, de izquierda a la derecha, en carteles callejeros y museos, "Un siglo de Futurismo". Mientras al mismo tiempo, al dar vueltas por la ciudad eterna da la sensación que nada es más actual que el "pasadismo", o la tendencia a congelar el pasado, rendirle culto y venderlo en pequeñas porciones. Será que un "ismo", permite cualquier subversión de la lógica. Si es así, me declaro víctima del "confusionismo" ... no del sistema de pensamiento desarrollado por Confucio, sino de la corriente que tiende a la "confusión" y lo confunde todo.

2009


miércoles, 5 de noviembre de 2008

Un día en la vida - 4

Cierra la ventana. Un leve gesto de preocupación se dibuja en su rostro, el mismo que de un modo u otro se puede observar desde hace varios días. Las noche, sin luna, descansa fria y tranquila, como si esperase algo.

La quietud es apena interrumpida por ruidos intermitentes de pajaros lejanos. Inevitablemente le vienen a la cabeza imágenes de infinidad de noches similares. Extrañas, frias, solitarias, e inmóviles. Noches de otro tiempo, cuando el mundo era otro, y la vida era distinta.

Siguiendo su porfía llegó donde jamás pensó que podía hacerlo. Cada vez más lejos, se multiplican las posibilidades ir cada vez más allá, hasta perderse. Sin embargo, persiste una multitud de cosas que parecen no haber cambiado en absoluto, y que lo atan a su lugar de origen.

Más allá de la caducidad de ciertos fanes, o del cambio de planes; de la decoloración de algunos sueños, del enmohecimiento de algunas ideas, o de la oxidación de la voluntad. Aquellos elementos que 20 años atrás descansaban en la base que generó todo el movimiento posterior, continuán presentes inalterablemente. Puede resultar extraño, pero sustancialmente de ello no ha resuelto nada.

Se ha movido cuanto ha podido, ha caminado por toda clase de senderos, ha cambiado cosas de lugar, se ha desplazado, ha vuelto sobre sus pasos, ha envejecido, se ha hastíado, ha iniciado situaciones finalizando otras, ha construido y destuido, se ha entregado y ha tomado a cambio. No obstante, todo el aparente cambio, no ha hecho sino dejar las cosas sutancialmente en el mismo estado. Podrá haber conocido muchas canciones, pero vuelve una y otra vez a escuchar una y otra vez las mismas melodías de antaño.


noviembre, 2008

miércoles, 11 de junio de 2008

Fragmentos inconexos - 3

III

Diciembre, medianoche


El clásico cigarrillo consumiéndose lento entre sus labios aburridos. La mirada tan extraviada como la de muchos otros. Una sutil expresión de cansancio. Afuera una noche inhóspita de luna llena reflejándose en la fría humedad de calles desiertas.


La sensación de vivir el tedio de una vida superficial y sin sentido envenenando los momentos de ocio y descanso, hasta lograr aburrirlo por completo. En el rostro una expresión lánguida, pero sin dejar de sentir una presión interna, como si algo en su subconsciente tuviese la certidumbre de que perdió el rumbo.


Los años apresurándose en desvanecer los sueños, dejando el amargo sabor del fracaso en la conciencia, y unas enormes ganas de llorar. Olvidar, dormir y despertar, con quince años menos, para comenzar de nuevo. Para empezar a hacer bien las cosas.


Música “anglo-deprimente1” inunda la habitación, la oscuridad le nubla el sentido. Intenta articular una idea coherente, mas las palabras han perdido su relación con las cosas de este mundo. Quisiera poder expresar el tropel de sentimientos que de tanto reprimir, esperando el momento adecuado, se solidificaron en su interior negándose a salir. Por ahí el temor a que solo emanen desgarrándolos. Por ahora se confunden con las paredes de cada arteria, se entrelazan con cada tejido.


El humo azulado escapando sutilmente de la habitación. “Paranoid android” llegando a su fin. La noche en silencio. Afuera, perros lejanos llamando a la luna. Se queda tendido, inmóvil, con la vista fija en ningún lado.

2001

1 Radiohead o Coldplay, por ejemplo.

viernes, 30 de mayo de 2008

Strange Days

Cae pesada la lluvia en la madrugada romana. Días extraños como estos no podían sino traer noches inusuales como esta. Primero unos días frescos de calor primaveral, luego el viento africano portando consigo un calor sofocante, cercano a los 35 grados, luego las nubes, y posteriormente la lluvia.

Todo en menos de una semana. Se respira una singular sensación de final, de clausura, como si se estuviera en una bisagra temporal, como si llegara a su fin algún capítulo de una novela anónima. Extraña particularmente porque estamos a fines de mayo.


En la noche solitaria, la lluvia arrastra el polvo de una era extinta, cual si quisiera señalar el comienzo de otra inquetante. Es un poco lo de siempre, la sensación de lo inoxerable, esa extraña sensación de algo no volverá a ser como solía, a pesar de no ver moverse nada más que las hojas del calendario. Lo que parecía no poder llegar a ocurrir, ha comenzado. Aquello que no se quizo ver como posibilidad, finalmente sucedió. Confiábamos en que los italianos hablan más de lo que hacen, y que en este país existe una enorme distancia entre discruso y práctica.

Sin embargo, e inspirado en su triunfo electoral, comenzaron los ataques y golpizas a inmigrantes por parte de los grupos de extrema derecha. Primero, el ataque, quema y saqueo de campamentos gitanos, promovidos por la mafia, en Nápoles. Luego unos 20 neo-nazis atacaron a plena luz del día, en un barrio de Roma, numerosas tiendas de inmigrantes, golpeando duramente a uno de Bangladesh, y amezando a los colectivos sociales que funcionan ahí.

Un par de días después, cuatro neo-facistas con palos y cadenas a un par de estudiantes de izquierda, que retiraban unos afiches de este grupo en una, siendo repelidos por una veintena de estudiantes quienes destozaron su automóvil.

Todo ante la mirada negligente de los medios, que insisten en hacernos creer que son "hechos sin connotación política", y ante la indiferencia de la población. Pero, ¿qué se podía esperar? EL clima no solo trajo viento del África y lluvia del Atlántico, sino también algunas tormentas de xenofobia. Donde para recomendar un barrio para vivir, se dice normalmente "es tranquilo, no hay extra-comunitarios"; donde se aplican leyes que criminalizan a los inmigrantes; y donde se elige como alcalde a un "ex-fascista"; donde se bautiza una calle con el nombre de un antiguo anti-semita. En un escenario como ese, no podía extrañar la emergencia de grupos neo-nazis, que se dediquen a golpear inmigrantes, a destruir sus negocios, o a atacar a estudiantes de izquierda. Lo triste, es que a nadie le importa un "cazzo".

¿Yo? Como tantes veces, en soledad frente a la pantalla del computador. Meditabundo sin llegar a focalizarme en un pensamiento concreto. A fuera la lluvia amainando. La ciudad en silencio. En el cielo los primeros truenos. La madrugada dando sus primeros pasos en busqueda de un nuevo día, mientras la canción Strange Days va llegando a su fin.

2008