Construida a partir de 1909 e inaugurada en 1915, en su momento fue la estación de trenes más grande de Europa. Otrora próspera ciudad comercial e industrial de Sajonia, Leipzig, recibe aun a los visitadores en esta monumental obra neoclásica, reconvertida en un centro comercial de 3 plantas. A pesar de que la ciudad perdió la importancia y centralidad de antaño, sigue conservado un gran atractivo y una gran historia. De los 718 mil habitantes que tenía en 1930, en 1998 llegó a contar tan solo 434 mil, subiendo hasta llegar a los 518 mil de hoy en día. En la imagen, es posible apreciar el corredor central de la esatción y la infinidad de lámparas colgantes que penden del techo, unos días antes de la navidad.
martes, 4 de enero de 2011
Estación Central de Leipzig
Construida a partir de 1909 e inaugurada en 1915, en su momento fue la estación de trenes más grande de Europa. Otrora próspera ciudad comercial e industrial de Sajonia, Leipzig, recibe aun a los visitadores en esta monumental obra neoclásica, reconvertida en un centro comercial de 3 plantas. A pesar de que la ciudad perdió la importancia y centralidad de antaño, sigue conservado un gran atractivo y una gran historia. De los 718 mil habitantes que tenía en 1930, en 1998 llegó a contar tan solo 434 mil, subiendo hasta llegar a los 518 mil de hoy en día. En la imagen, es posible apreciar el corredor central de la esatción y la infinidad de lámparas colgantes que penden del techo, unos días antes de la navidad.
jueves, 15 de octubre de 2009
Gasometro, desde Stazione Trastevere
viernes, 19 de diciembre de 2008
Antigua Estación de Trenes de Concepción, Chile

En estos días volveré, las cosas no estarán igual, tal como la antigua estación, la ciudad no será la misma, pero estoy seguro que su aire, su atmósfera, una extraña esencia inmaterial no habrá cambiado. Pues más allá de cuan lejos pueda ir, de cuantos caminos me dé por recorrer, nunca podré negar que fue aquí el lugar en el cual encontré un hogar por primera vez.
sábado, 19 de enero de 2008
Perdido en la inmensidad - 1
Se levanta el sol tras el grueso muro de los Andes. Comienza, en un despejado día primaveral, el amanecer de toda una era, luego del largo ocaso de la desesperanza.
Está lejos. Quieto al fin. Como un ave al final de la tempestad. Decidido a volver, deja arrastrar su cuerpo por la suave fuerza del ferrocarril, desde la capital a su hogar, o a los escasos vestigios que aún queden de él.
Luce tranquilo, ligeramente adormecido, con la mirada perdida en las breves cumbres de Angostura, y el recuerdo de unos cuantos kilómetros al norte.
(continuará) 2003
martes, 15 de enero de 2008
Siamo arrivati al Piemonte - 2
El vagón número 8, del tren regional, presenta el típico caos generado por una delegación en gira, acentuado por la reducción de personal de aseo de la empresa de ferrocarriles recientemente privatizada. Aquel grupo, la extraña mezcla de estudiantes de un ramo de la carrera de arquitectura con los estudiantes de doctorado, partieron todos junto rumbo a Turín como si se conocieran de siempre. Quizas con algunos de ellos así sea, pero por mi parte estoy como poroto en ensalada de luchugas, o bien como una balsa en la corriente, si cachar mucho pero siguiendo más menos lo que indica la intuición.
El viaje es largo, de aquellos que la incomodidad del vagón convierte en eternos. Pues intentar dormir 6 personas en un compartimiento sin camarotes, con dos corridas de asientos una enfrente de la otra y con una luz sobre la cabeza, no es tarea fácil.
Primero pasó Civitavecchia en medio de conversaciones influidas por el cansancio colectivo, seguido prontamente por Grosetto en el extremo sur de la Toscana, poco rato despues de haber decidido entrelazarnos, ordenándonos como un puzzle, intercalando 3 cabezas y tres pies por lado, e intentar dormir. Luego vinieron Livorno y Pisa, y así sucesivamente muchas paradas, entre sueños y despertares; entre un cansancio que insistía en cerrarme los ojos, y una incomodidad que hacía de todo por abrirlos.
De esa forma, y luego de poco más de 6 horas desperté en Génova a las 6:20. Quizás sea mucho decir, desperté en Génova. Pero una luz cobriza, intensa y punzante, colándose por entre las persianas del carro, y que lograba filtarse por entre las pestañas dormidas me hizo abrir un ojo primero y el otro después. Frente a ellos una estación casi desierta y un letrero que indicaba el famoso puerto ligur, donde se supone nació Colón, pero vaya uno a saber en verdad.
Saliendo de la Liguria entre cerros, túneles y periferias, amparado en los últimos estertores de la oscuridad, intenté volver a conciliar el sueño, pero sin mayor éxito. Un par de pestañazos de 5 minutos y basta, mientras una claridad argentina iba develando la niebla matinal de los campos piamonteses. Esbozos de bosques, colinas sinuosas, casas de campo dormidas, y pronto entramos a Alessandria, justo cuando porfin lograba cerrar los ojos por un rato respetable. De ahí en más fue imposible. Pasar de largo por Asti y lo demás solo los descuentos hasta llegar a Turín.
(continuará)
lunes, 14 de enero de 2008
Siamo arrivati al Piemonte - 1
No alcazaban aún a ser las 10:30 de una fresca noche romana, cuando salí corriéndo del departamento, volé por las escaleras de marmol, con la sensación de haber olvidado algo y la típica dispósición que se adopta cuando se está atrasado.
Sin haber alcanzado a comprar un ticket, subí el primer bus que pasó, sabiendo que es imposible pagar arriba y esperando que esta vez no fuera a aparecer el inspector, aunque no tendría porqué, si no lo ha hecho jamás desde que estoy aquí.
Bajé en Piazza Venezia, confiando en que la suerte seguirá de mi lado, está vez es más importante, pues tengo una cita a una hora determinada. Luego de 5 minutos pasa el bus de rigor, nuevamente sin dinero, y sin la presencia de inspector. ¿No estaré tentando a la suerte?.
Arribo a la Estación Ostiense, a unos 400 metros de la piramide, a la hora acordada, ni un minuto antes ni uno despues, y ya casi todos estaban ahí. Tres de mis cuatro compañeras de doctorado y un monton de veinteañeros estudiantes de arquitectura, preferentemente mujeres, junto a un par más que bordean o exceden los 30. Se suceden conversaciones varias, exalaciones de frío, expresiones de lamento por encontrarse cerrada la cafetería, cigarrillos liados y cierta tranquila expectación.
