martes, 21 de agosto de 2012
Concepción, Chile
viernes, 8 de octubre de 2010
De vuelta a Concepción
Ahí estaba la ciudad, para el ojo externo, casi normal, repuesta, en pié y funcionando. Con algunas pequeñas señas de lo ocurrido en el centro, pero dentro de todo "bien". Los escombros ya no están, las calles con sus hoyos y baches están transitables. Allí donde algo se vino abajo, sus restos ya no están, salvo por el más emblemático de todos que sigue ahí como un mudo testigo de una tragedía que pudo ser aún peor.
Sin embargo, aguzando un poco el ojo, el escenario es muy distinto. Edificios desocupados y con orden de demolición hay varios, algunos bastante emblemáticos (véase foto n°1); algunos de los símbolos urbanos de la ciudad, con serios daños estruturales, aunque todo parezca normal desde afuera (véase foto n° 2), y así muchas cosas más, desde el puente que ya no está, mientras el otro sigue cerrado, la infinita sucesión de grietas por todos lados.
Pero lo que más me llamó la atención fue la desesperanza. La sensación de abandono que en la otrora próspera capital del Bio-Bío, se respiraba. La ciudad parecía haber envejecido, haberse deteriorado y la gente con ella. Pasados 7 meses, es como si poco hubiese cambiado, más allá de la reposición de los servicios básicos, la reinstauración del orden público y de haber retirado de las calles las toneladas de escombros. La gente sigue ahí, apesadumbrada y sin hablar de otra cosa, esperando. Sin saber muy bien qué.
Pasada la urgencia, el resto del país se olvidó de la tragedia. Pero la ciudad quedó ahí, de rodillas, lacerada y maltratada. La reconstrucción, por parte del gobienro, nunca comenzó, la demolición o restauración de edificios emblemáticos, está suspendida, como bien me dijo un guardia de seguridad de la Intendencia Regional, porque no es una prioridad. Pasaran los años, este evento quedará como parte constitutiva de la identidad colectiva de ese pueblo y la ciudad, para "recuperarse", comenzará inorgánica y paulatinamente a destruir las señas del pasado, arrasando con el patrimonio, intentando construir una nueva, que no le recuerde estos dolorosos días. Como muchas otras veces lo ha hecho (en 1835, 1939 y 1960). No quise ir más allá, la falta de tiempo fue la escusa para no ver el puerto y los poblados costeros arrasados. Sin duda el panarama iba a ser peor.
jueves, 13 de mayo de 2010
Castro - Chiloé

viernes, 9 de abril de 2010
Catedral de Concepción, Chile

Corría una calurosa noche de verano, un 24 de enero de 1939, cuando la tierra se aburrió de permanecer quieta y echó abajo una serie de ciudades del centro sur de Chile, con gran violencia, como ya lo había hecho más de una vez y volvería a hacerlo en el futuro. Esa noche no sólo acabó con la vida de mucha gente (como nunca antes en la historia de aquel joven país), sino que acabó con el escaso patrimonio arquitectónico de aquellos lugares, entre el que se contaba la antigua catedral de Concepción y sus magníficas torres, en estilo neoclásico. Obligando a dinamitarlas por el peligro de derrumbe.
En su lugar se construyó un nuevo templo a partir de 1940, en un estilo muy distinto, siguiendo las ideas en boga por aquellos años. Inspirado en las ideas del modernismo y apelando a nuevas normas anti sísmicas, se recurrió a una solución a tres naves, con trazos neo-románicos, coronado con un rosetón y vitrales traidos de España. Habiendo resistido al terremoto de 1960, fue consagrada recién en 1964. Volviendo a resistir el terremoto de febrero de 2010.
domingo, 15 de febrero de 2009
Triciclos
... La vida en Achao es tranquila. En el primer contacto con ella por estas latitudes insulares se respira cierta sensación de atemporalidad. Como si el olvido se obstinase en mantener el idílico clima de un pasado lejano. Con el pasar de los días, escondido en medio de un invierno omnipresente y embriagado de una atmósfera remota y nostálgica esta primera impresión no hace sino reforzarse.
Junio, del año 2000
viernes, 6 de febrero de 2009
Latas de Valparaíso
Cómo dijo alguien por ahí, que lindo sería Valparaíso sin los porteños. Quizás sea una adaptación de la idea italiana que se escucha de vez en cuando en el centro norte de la bota itálica, "la cosa che non mi piace di Napoli sono i napolitani ..."
Pues en el fondo, quizás no nos guste tanto Valparaíso, y tan solo nos agrade la escenografía que ofrece, la cual querríamos trasplantar a otro lugar o congelar en el tiempo como museo al aire libre, pero sin la gente que la habita, que la ensucia, que la vuelve insegura, que querría modenizarla ante a nuestro estupor.
Quizás solo interese crear un espacio vaciado de contenido (y de habitantes) donde se ejecuta la representación de una época extinta, que se ofrece como producto al turismo de masas.
lunes, 2 de febrero de 2009
Latas de Valparaíso
martes, 27 de enero de 2009
Scuola Italiana de Valparaíso
miércoles, 24 de diciembre de 2008
viernes, 19 de diciembre de 2008
Antigua Estación de Trenes de Concepción, Chile

En estos días volveré, las cosas no estarán igual, tal como la antigua estación, la ciudad no será la misma, pero estoy seguro que su aire, su atmósfera, una extraña esencia inmaterial no habrá cambiado. Pues más allá de cuan lejos pueda ir, de cuantos caminos me dé por recorrer, nunca podré negar que fue aquí el lugar en el cual encontré un hogar por primera vez.



