miércoles, 16 de marzo de 2011

Taranto, viviendo bajo el hedor de la siderúrgica




A los pies de la siderúrgica más grande Europa occidental aún en funcionamiento, se extiende una de las ciudades más antiguas de Italia, Taranto. No bastando las altas tasas de desempleo, una profunda crisis económica y la progresiva perdida de población, la ciudad debe enfrentar el envenenamiento cotidiano de su población con una infinidad de agentes químicos que producen sus industrias.

Contaminando ,con dioxinas, plomo, mercurio, cadmio, bencina, cromo, cinc, cloro, cobre, niquel y dioxido de carbono, entre otros el aire, la tierra, el mar, hasta las napas subterraneas y desde luego a la población. Cuenta su población que en verano deben pasar el día entero soportando los 35° con las ventanas cerradas, pues el hedor de la siderúrgica y la refinería de petróleo es insoportable.

Una joven madre nos contó, por ejemplo, que en el hospital toman muestra de la leche materna para controlar el nivel de dioxinas que contiene, pero ella no quiso que analizaran la suya, para no saber cuanto estaba envenenando a su hijo. Los pediatras, por su parte, recomienda que luego de salir a jugar a la calle a los niños de los barrios cercanos a las industrias, los laven para que se les quite de encima el rojizo polvo de hierro que arrastra el viento por todos lados.